Problemas con gemelos

En un embarazo gemelar ocurren complicaciones, sobre todo cuando los gemelos comparten una misma placenta y comparten la fuente de alimentación.

En una placenta compartida existen comunicaciones vasculares (1) a través de las cuales pueden tener lugar transferencias de sangre entre los gemelos. Si el flujo sanguíneo está desequilibrado, uno de los gemelos recibirá demasiada sangre y el otro muy poca sangre (síndrome de transfusión feto-fetal), lo que puede provocar la muerte de ambos gemelos. Si de modo natural ocurre una distribución desigual del área de la placenta entre los gemelos, es posible que uno de los fetos sea considerablemente más pequeño (2) y deje de crecer durante el embarazo.

Si el flujo sanguíneo entre gemelos con una placenta está desequilibrado, mediante ecográficas se puede ver que uno de los gemelos produce demasiado líquido amniótico (1) y el otro demasiado poco o nada (2). Las mediciones del flujo sanguíneo, por ejemplo en el cordón umbilical, son necesarias para seguir evaluando el estado de salud de los gemelos.

Como síntomas clínicos, las embarazadas suelen notar un aumento brusco de tamaño del abdomen (3), acompañado de dolores en la parte baja del vientre y la espalda. También pueden ir acompañados de problemas al estar acostadas o al respirar.

Mediante la endoscopia fetal se pueden sellar con rayos láser las comunicaciones vasculares entre los gemelos en la placenta (1) y de ese modo, separar las áreas de la placenta con el fin de asegurarle a cada gemelo su propia parte de la placenta y detener el intercambio sanguíneo. Durante la operación, los movimientos respiratorios de la embarazada pueden dificultar la aplicación del láser (2). En raras ocasiones, por ejemplo si se da una malformación aislada inviable de uno de los gemelos con placenta común, también puede ser indicado sellar el cordón umbilical en una endoscopia fetal. Además, gracias a la endoscopia fetal es posible separar las partes de la membrana que ponen en peligro el desarrollo de uno o ambos gemelos.

Una vez realizada la terapia láser, las probabilidades de supervivencia de al menos uno de los gemelos se sitúan en torno al 80-90%.

Dependiendo del grado de gravedad de la enfermedad, de la distribución de la placenta y del transcurso de la operación, se debe contar con un 50% de probabilidades de supervivencia de ambos fetos. La principal complicación de la operación radica en la ruptura prematura de la membrana y en el parto prematuro resultante con sus complicaciones.