Problemas de los grupos sanguíneos

Si la madre y el feto tienen grupos sanguíneos distintos, durante el embarazo siempre pueden presentarse complicaciones.
Estas se observan con la mayor frecuencia en el grupo sanguíneo Rhesus. Si la madre tiene un tipo de sangre Rhesus negativo (es decir, no tiene el grupo sanguíneo Rhesus) y el niño tiene el grupo sanguíneo Rhesus positivo, en el momento en que la sangre del feto entre en contacto con el sistema circulatorio de la madre, bien sea durante el embarazo o en el parto, ésta producirá anticuerpos contra los glóbulos rojos del feto. Estas defensas, o más bien anticuerpos, llegan al bebé a través de la placenta y provocan allí la ruptura de los glóbulos rojos (Imagen 1). Como consecuencia, el feto padecerá anemia y en determinados casos puede incluso morir en el vientre de la madre.

Si el médico ha encontrado anticuerpos en la sangre de la madre, primero averiguaremos si el feto tiene realmente un grupo sanguíneo Rhesus positivo. En la actualidad, la determinación del grupo sanguíneo del feto puede realizarse directamente a partir de la sangre de la madre mediante métodos especiales de biología molecular. Cuando se confirme el grupo sanguíneo del feto, comprobamos periódicamente que el feto no sufre anemia causada por los anticuerpos maternos. En colaboración, hemos desarrollado un método de ultrasonidos que permite deducir el volumen sanguíneo del feto a través de la medición la velocidad de su flujo sanguíneo. En la figura se aprecia la medición de la velocidad del flujo sanguíneo en una arteria cerebral.

Si el niño tiene muy poca sangre, necesitará transfusiones sanguíneas periódicas durante el embarazo. Para ello, se suministra sangre directamente en el cordón umbilical del feto. Métodos especiales de ultrasonidos a color nos ayudan a localizar el cordón umbilical en el líquido amniótico (1). Dado que la vena del cordón umbilical apenas tiene unos pocos milímetros de grosor, la introducción de la aguja requiere un pulso extraordinario. Si la punta de la aguja está en la posición correcta (2 Vídeo: puede verse en el punto blanco claro), primero se toma una pequeña muestra de sangre para determinar el grado de anemia. A continuación, se efectúa la transfusión directamente en el cordón umbilical. Como el feto crece con rapidez, se requiere repetir las transfusiones aproximadamente cada dos semanas hasta el parto.

Con este método, en los últimos 10 años hemos salvado la vida de numerosos niños (Imagen 4). En Suiza el Centro de Diagnóstico y Terapia Fetal supera con creces al resto de centros en materia de experiencia.