Familia Godia-del Amo. – Reino Unido

  • 17.07.2015

Estábamos esperando felizmente nuestro segundo hijo y el ultrasonido que le realizarían a las 20 semanas para saber si era chico o chica. Durante el examen nos dijeron que nuestro hijo padecía de espina bífida. No sabíamos qué era exactamente aquello, y en el hospital tan sólo nos dijeron que se trataba de una terrible malformación en la espina y que el bebé podría padecer ciertas discapacidades. La imagen que nos dio el hospital fue devastadora, ya que parecía que no podíamos hacer nada por nuestro bebé.

Pero pronto, tras el diagnóstico, un amigo nos dijo que había oído acerca de una operación en el interior del útero. Descubrimos que el Hospital de Zúrich poseía gran experiencia en Europa en este tipo de operaciones. Nos pusimos en contacto con el equipo a través de su página web, y les preguntamos si podríamos hacer algo al respecto para ayudar a nuestro chico. Pronto recibimos la respuesta del Prof. Meuli: “¡Sí, podemos y vamos a ayudarles, por supuesto!”

Tras todas las evaluaciones, operaciones y los cuidados constantes en los que todo el equipo se involucraba, podemos afirmar que recibimos la mayor atención y cuidado por parte del equipo. Desde el Prof. Dr. Mueli y los Doctores Moehrlen y Mazozne, hasta los Doctores Zimmermann, Ochsenbein y Krähenmann, hasta las enfermeras en el Hospital de Zúrich y la Coordinadora Internacional Bárbara Casanova, así como cada uno de los profesionales en la Unidad de Cuidados Intensivos y Neonatología del Hospital Infantil de Zúrich: ¡muchísimas gracias por ayudar a toda nuestra familia y en especial a nuestro pequeño tesoro! No hemos estado, ni estaremos en mejores manos.