Familia Sarabiev. – Rusia

  • 10.09.2015

Somos Ekatherina y Alexey Sarabiev, una pequeña familia rusa. Vivimos en una cuidad cerca de Moscú. Durante semana 21 del embarazo le diagnosticaron a nuestro hijo una malformación llamada espina bífida, en ese momento nos quedamos en estado de shock. Pero los especialistas del Hospital Universitario Infantil de Zúrich vinieron a ayudarnos.

Realizaron una elaborada cirugía prenatal para la reconstrucción de malformaciones. Además, hicieron de todo para ayudarme con la rehabilitación y la preparación al parto. Nuestro hijo Feodor nació el 28 de julio de 2015. El problema de la espina bífida estaba zanjado y existía actividad en las piernas. Después de un examen completo nos dimos cuenta de que habíamos alcanzado nuestro objetivo; ¡su cerebro, vejiga y piernas funcionaban!
Por supuesto que existen alteraciones anatómicas, pero no parecen afectar a la calidad de vida del bebé. La alta profesionalidad del equipo interdisciplinario merece ser destacada. Antes de la operación se realizó un examen clínico completo, basándose en los resultados de este examen, el Prof. Meuli nos explicó con claridad cuáles eras las esperanzas para el niño y cuáles eran los riesgos para la madre.
Durante todo el periodo de tratamiento nos encontrábamos bajo el cuidado de la Coordinadora del Programa Bárbara Casanova, quién nos ayudó a solventar problemas de tipo no-médico. Además, debemos agradecer al Prof. Zimmermann, al Prof. Ochsenbein, al Dr. Krähenmann y al resto de doctores y enfermeros de la clínica de obstetricia del Hospital Universitario de Zúrich su atención y cuidado tan cercano durante esos largos días de estancia en el hospital. Los especialistas del centro de cirugía fetal hicieron todo lo posible para que nuestro hijo pudiera disfrutar de una vida completa.
Ahora Feodor tiene 6 semanas y todo marcha bien.