Una familia austríaca

  • 15.07.2015

“¡Su hijo tiene la espalda abierta!” A las 20 semanas de gestación nuestro mundo se puso patas arriba. Miedo, ira y la pregunta del “¿por qué…?” Probablemente muchos de los lectores de esta página web conozcan bien el caos emocional al que nos enfrentábamos.
Y tan sólo por una cadena de coincidencias inimaginables nos llegó la noticia de que “nuestro problema” se podía tratar desde el útero. En ese entonces no se conocía este tipo de cirugía en Austria. Éramos los primeros pacientes de nacionalidad no suiza sometidos a este tipo de operación.

Desde la primera charla de presentación y consulta hasta los duros días de post-operatorio, pasando por la larga estancia en el hospital hasta, finalmente, el nacimiento de nuestro hijo y su estancia en KISPI, nos sentimos muy bien atendidos.
Ya han pasado dos años desde aquella situación, y queremos agradecer esta oportunidad para darles las gracias de todo corazón.

Prof. Dr. Meuli, Prof. Dr. Zimmermann, Dr. Möhrlen, Prof. Dr. Ochsenbein: gracias por su atención, su humanidad, las visitas diarias, y por supuesto, por el “pequeño milagro” que le concedieron a nuestro hijo.
Nuestro hijo ya tiene 20 meses y algunos días es capaz de andar un par de pasos sin ayuda.
A todo el personal de la estación prenatal: gracias por su maravilloso servicio, sus charlas cariñosas y el “tomar en serio” hasta los más mínimos problemas.
A todos los médicos y enfermeros de KISPI, especialmente a los de la estación neonatal: gracias por el afectuoso cuidado que le dieron a nuestro hijo y esos pequeños detalles que nos hicieron sentir que Felix no estaba solo en ningún momento.

Es un paso difícil, pero cuando unos padres deciden luchar por su hijo, en el Hospital Universitario, así como en KISPI, están en buenas manos.
No nos arrepentimos en ningún momento de nuestra decisión.